Educación inclusiva

A pesar de tratarse de un derecho humano reconocido, a menudo se plantean objeciones a la educación inclusiva, apelando en ocasiones incluso al pretendido bien del niño. A continuación se expresan algunas de las más frecuentes:

1. “Los estudiantes discapacitados aprenden mejor en una escuela especial”

Al contario, existen diversos estudios que han demostrado que los niños con necesidades especiales escolarizados en escuela inclusiva:

  • aprenden más
  • tienen más éxito
  • rinden mejor que los alumnos comparables en escuelas especiales
  • se sienten menos afectados por el estigma
  • es más probable que puedan acceder a una titulación oficial
  • desarrollan una mejor autoestima
  • tienen más oportunidades en el mercado laboral

El pedagogo e investigador alemán Hans Wocken muestra que el éxito de aprendizaje de los estudiantes de educación especial es bajo, ya que el alumno se ajusta a unas expectativas asimismo bajas. La pobreza de estimulación cognitiva y social de los grupos de aprendizaje específicos, integrados únicamente por discapacitados,promueve un reduccionismo tripleen términos didácticos, metodológicos y sociales.

2. “La escuela inclusiva perjudica el aprendizaje de los niños sin discapacidad”

Los estudios muestran que los niños de un grupo heterogéneo no sólo no obtienen resultados peores, sino que incluso mejoran en la educación común, porque todos se benefician de la didáctica inclusiva. El comportamiento social y la autoestima se fortalecen. El investigador de redes neuronales Hüther llega incluso a concluir que la inclusión te hace inteligente”, ya que los grupos heterogéneos ofrecen situaciones sociales más complejas y por lo tanto más oportunidades de desarrollo y aprendizaje. La didáctica inclusiva, con sus formas cooperativas de trabajo, el apoyo individual de todos los niños, el sistema de dos pedagogos (profesor de educación especial y profesor ordinario) y el clima de clase, tiene un efecto positivo en los procesos de aprendizaje de todos los niños.

 

3. “La inclusión es buena, pero no en la enseñanza secundaria”

En primer lugar, la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad no diferencia entre los niveles de instituciones de educación. La inclusión se aplica a todos ellos, también a las escuelas secundarias. Desde la perspectiva de los derechos humanos, no es legítimo rechazar a los alumnos por motivos de discapacidad.

En un informe realizado en 2005, la Agencia Europea para el Desarrollo de la Educación Especial sugiere siete grupos de factores para una educación inclusiva eficaz en la etapa de secundaria:

  • Enseñanza cooperativa: el profesorado necesita apoyo de y para la colaboración con diversos colegas del centro y profesionales de fuera de él.
  • Aprendizaje cooperativo: la tutoría en grupo es efectiva en aspectos cognitivos, sociales y emocionales. Los alumnos que se ayudan entre sí, especialmente en un sistema de agrupamiento flexible y bien planificado, se benefician del aprendizaje conjunto.
  • Solución cooperativa de conflictos: Una herramienta eficaz para los profesores que necesitan ayuda para la inclusión de alumnos con problemas de comportamiento, a la hora de reducir la cantidad y la intensidad de las interrupciones durante las clases, es abordar el comportamiento indebido de forma sistemática. Se ha comprobado la eficacia de elaborar normas claras, acordadas por consenso con todos los alumnos (además de implantar los incentivos adecuados).
  • Agrupamiento heterogéneo: cuando se trata con la diversidad de alumnos en el aula es necesario realizar agrupamientos heterogéneos y aplicar estrategias pedagógicas más personalizadas.
  • Enseñanza eficaz: las adaptaciones mencionadas anteriormente deberían aplicarse dentro de un enfoque general donde la educación se base en la evaluación y las altas expectativas. Todos los alumnos –incluyendo los que tienen NEE- muestran mejoras en su aprendizaje con un control y una programación y evaluación sistemáticos de su trabajo. El currículum se puede variar según las necesidades individuales mediante una Adaptación Curricular Individual (ACI). Esta debe realizarse dentro del currículum ordinario.
  • Sistema de aulas de referencia: en algunos centros la organización de los grupos ha cambiado drásticamente: los alumnos permanecen en un área común consistente en dos o tres aulas donde se les imparten casi todas las materias. Un pequeño grupo de profesores es responsable de su educación en estas aulas de referencia.
  • Formas alternativas de enseñanza: para apoyar la inclusión del alumnado con necesidades especiales se han aplicado varios modelos basados en las estrategias de aprendizaje en los pasados anos. Estos programas pretenden ensenar a los alumnos cómo aprender y resolver problemas. Además, se puede asegurar que cuanta más responsabilidad se les dé a los alumnos sobre su propio aprendizaje, mayor será́ el éxito de la inclusión en secundaria.

4. “La escuela inclusiva es más cara”

La educación inclusiva no es más cara. Al contrario, un sistema inclusivo es económicamente eficaz y eficiente debido a que en lugar de utilizar recursos del sistema ordinario para educar a alumnos con necesidades especiales, todos los recursos quedan en el mismo sistema. De esta manera, el sistema se fortalece y satisface mejor las necesidades de todos.

Por otra parte, en la escuela inclusiva, los estudiantes con necesidades especiales tienen más posibilidades de obtener una titulación y, por lo tanto, de un puesto de formación y empleo, lo que conlleva un significativo ahorro en el gasto social.

Los mayores costos son causados por un sistema dual (ambos sistemas en paralelo). En Alemania, se ha concluido que cada escuela especial que ya no se necesita libera al menos 200.000 € al año para la educación inclusiva.

Asimismo, en el caso de Canadá, tras la implementación de un sistema de educación inclusiva, el producto nacional bruto ganó un 7,5%.

En conclusión, aunque parezca que el coste inicial es más alto, a largo plazo la educación inclusiva no resulta más cara, ya que la inclusión aumenta las oportunidades educativas de todos los niños, lo que tiene un impacto directo en los sistemas sociales.

Finalmente, recordamos que el Comité de la CDPD de ONU afirma que “ningún país puede costear un sistema dual que ofrezca educación regular y segregada”.

5. “Los niños con discapacidades necesitan un refugio”

Este argumento se basa en la idea de que los niños con discapacidades se desarrollarían mejor en las escuelas especiales porque no se enfrentan con niños que están “más avanzados” en su desarrollo y están “entre sus pares”. Sin embargo, ocurre justo lo contrario.

La experiencia ha demostrado que los alumnos con necesidades educativas especiales en educación compartida tienen un concepto de sí mismos más realista. “La idea aún existente de que la escuela especial puede dar a los estudiantes un concepto positivo de sí mismos resulta ser incorrecta”(Schumann, 2007).

Se aduce también que los niños con discapacidades son un grupo homogéneo, por lo que les sería más fácil hacer amigos entre ellos. Pero los niños son diferentes, con o sin discapacidades. Las amistades se forman a través de la empatía, la llamada “química”, pasatiempos comunes u otros indicadores, pero no porque dos personas tengan la misma o parecida discapacidad.

Incluir también es reconocer que todos los niños (y adultos) necesitan de vez en cuando un santuario. La inclusión de las escuelas debería, por lo tanto, proporcionar dicha sala de relajación. Las áreas de descanso y protección benefician a todos los niños que están abrumados y necesitan un descanso. Sin embargo, el estado de discapacidad no debe considerarse control de admisión para dicha sala de descanso.

  6. “La inclusión puede funcionar en niños con síndrome de Down o niños en sillas de ruedas, pero no todos los niños con discapacidades pueden ir a una escuela normal” Inclusión significa la participación igualitaria de todas las personas, independientemente del grado de discapacidad. Incluso los niños con discapacidades múltiples graves pueden participar en las clases conjuntas y beneficiarse del entorno de aprendizaje inclusivo. La inclusión requiere un replanteamiento. No es el niño el que tiene que adaptarse a la escuela, es la escuela quien debe crear condiciones que permitan que todos los niños, independientemente de su capacidad o discapacidad, participen por igual en las ofertas. Todos los niños deben ser apoyados de acuerdo a sus habilidades. Para un niño, la primera vez que logra hacer una resta es un gran paso, para otro lo es el manejo de unas tijeras, para otro la percepción de diferentes movimientos de balanceo en la hamaca. No es necesario, por tanto, establecer tipos de escuelas separadas. Los entornos de aprendizaje incluyente permiten nuevas experiencias de aprendizaje de las que todos pueden beneficiarse. La tesis de que la inclusión sólo “funciona” con niños con ciertas discapacidades se puede rebatir empíricamente asimismo atendiendo a experiencias llevadas a cabo con éxito en otros países. Así, en países como Finlandia y Canadá, niños con diferentes capacidades acuden a la escuela de su barrio o lugar de residencia, junto con sus vecinos y hermanos. También en Canadá y Finlandia (por cierto, líderes de PISA) hay niños con autismo infantil y comportamientos que causan dificultades, niños en estado vegetativo… La región de New Brunswick en Canadá tiene una tasa de selección del 0.0%. No hay ningún niño que vaya a una escuela especial. Canadá se ha hecho esta pregunta durante años: si la inclusión no ocurre en el aula, ¿cuándo se supone que va a suceder en la sociedad? No es coincidencia que el término “inclusión” se relacione con la educación de este país. No es coincidencia que Canadá sea el líder de PISA. Quien dice “nuestra institución es inclusiva”, pero excluye categóricamente a las personas con grandes necesidades de apoyo, no ha entendido qué implica la inclusión. La inclusión requiere un replanteamiento en todas nuestras rutinas, para diseñar una escuela en la que todos los niños, sin excepción, sean bienvenidos porque viven con nosotros, en nuestra comunidad, en nuestro vecindario. 7. “Los niños con problemas de conducta no pueden estar en el aula” Es cierto que enseñarles a los estudiantes que tienen dificultades con el mundo y el mundo con ellos también causa problemas. Por lo tanto, separarlos de los estudiantes con un comportamiento “socialmente adecuado” y ponerlos en una clase con estudiantes que también tienen problemas de conducta no parece de ninguna manera lo más propicio. ¿Cómo puede un alumno aprender “comportamientos socialmente adecuados” si le privamos de modelos para ello? Los niños con conductas disruptivas se benefician de la instrucción común. En el entorno inclusivo, pueden desarrollar estrategias para solucionar sus problemas. Se encuentran con niños sin “problemas de conducta” y, por lo tanto, pueden aprender mejor el comportamiento social. Por otra parte, en una clase de niños con problemas de comportamiento, el comportamiento no deseado puede potenciarse. Los problemas no están en el niño, sino en las condiciones problemáticas. Si un estudiante tiene problemas con el mundo y el mundo con él / ella, ambas partes necesitan apoyo. Un niño con problemas de comportamiento debe poder aprender aquí en España, después de firmar la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, en igualdad de condiciones con los niños no discapacitados, en una sola clase, y disponer de los apoyos necesarios para ello. Ya no puede admitirse mantener a ciertos niños discriminados a través de instituciones separadas, argumentando que están mejor allí. Si hay problemas con un niño en clase, deben ser resueltos. Y no con un cambio de escuela, sino con medidas apropiadas en la escuela. 8. “Los niños con discapacidades son objeto de burlas” Algunos se burlan de quien tiene dos madres lesbianas, algunos porque usan zapatos con velcro, otros por una discapacidad. El repertorio de prejuicios es muy extenso. Pero eso no significa que haya que poner a todas las personas que experimentan prejuicios y discriminación en una institución separada. En grupos de aprendizaje heterogéneos, los niños experimentan las diferencias, lo que resulta fundamental para llegar a una convivencia respetuosa y democrática. El objetivo debe ser reconocer las diferencias y similitudes y percibir cuándo sucede algo injusto. El compromiso activo con la inclusión también se puede aprender. Cuando los niños aprenden a denunciar la injusticia en voz alta, pueden protegerse. Una escuela inclusiva, y por lo tanto cualquier escuela, debe tratar los derechos humanos, proporcionar protección contra la discriminación, intervenir en la intimidación y la degradación. Necesita estrategias y personal que también reconozca y reaccione ante los prejuicios y el comportamiento discriminatorio. (Por cierto, en las escuelas especiales también se intimida). Para que la diversidad se experimente positivamente, las escuelas deben crear un clima no discriminatorio y proporcionar experiencias comunes. Como señala Javier Tamarit (psicólogo, responsable del proyecto de transformación de Plena Inclusión y experto en autismo), “si nos empeñamos en decir ‘ojo que tenemos un niño con autismo’, ‘cuidado que el autismo es muy complicado’, acabaremos generando una imagen totalmente negativa del niño. El contagio cultural de los estereotipos es muy perverso”. 9. “Las escuelas no están equipadas para acoger a niños con discapacidades” En parte es verdad. Y por eso las escuelas deben contar con los recursos humanos, materiales y espaciales que necesitan para la educación inclusiva. El psicólogo estadounidense Julian Rappaport dice en relación con esto: “¡Tener derechos sin recursos es una broma cruel!”. Muchas escuelas regulares carecen de recursos espaciales y humanos. Esto se debe también a que las escuelas especiales no se desmantelan. Mientras las escuelas especiales continúen existiendo en grandes cantidades, la transformación del sistema escolar hacia un sistema realmente inclusivo está claramente en riesgo. Obviamente, seguir una ruta de dos carriles impide el desarrollo de un sistema educativo inclusivo y bien equipado. Si las escuelas son malas, tienen que mejorar. En lugar de cuestionar un reclamo de derechos humanos, es necesario crear mejores condiciones marco y formularlas. 10. “Los padres deben poder elegir a qué escuela llevar a sus hijos” La Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad establece el derecho del niño a la educación inclusiva. Está reconocido expresamente como un derecho humano fundamental, por lo que no puede hablarse de libertad de elección cuando se conculca el derecho de otros. Aunque sea el de los propios hijos. Todos los niños (neurotípicos y con necesidades de apoyo) tienen derecho a una educación gratuita, de calidad y sí, inclusiva.